Transformación

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Sin proceso no hay transformación

La transformación, como la vida misma, requiere de una buena dosis de humildad, paciencia y aceptación. La transformación no llega sin más, pero cuando llega viene acompañada de un gran salto cualitativo y cuantitativo.

Es la evolución.

El proceso de transformación se inicia con el movimiento, cuando tu mirada se dirige hacia tu interior, hacia tus emociones. Cuando disuelves lo aprendido y te das cuenta que lo que queda en tu memoria es sólo una pequeña partícula de la realidad.

Un movimiento puede darse desde la quietud, desde la observación.

Los hechos, los momentos existieron, si, así es. A partir de ahora, tú decides como vivir.

No se trata tanto de lo que has experimentado hasta el momento, sino más bien de lo que vas a experimentar a partir de ahora. Tu trayectoria, tus caídas, tus cambios, tus mejoras y tus miedos. Todo ello forma parte de ti y te convierte en la persona que ahora eres.

No se trata de obviar que en ocasiones la vida tiene momentos difíciles incluso duros. De eso se trata. Se trata de centrar tu mirada y tu respiración hacia aquello que te hace feliz. La felicidad es un estado, no un objetivo.

Si centras tu mirada en tu estado, notarás como tu respiración cambia y correlativamente tu percepción del momento. Tu fuerza será mayor y también tu confianza. Un nuevo inicio. Un nuevo ciclo.

Aceptar disuelve, agradecer acompaña y transforma.

Puedo acompañarte en tu proceso de transformación, durante un tiempo, sólo por un tiempo y para mostrarte que ya tienes todas las herramientas para caminar hacia un nuevo ciclo, una nueva experiencia de vida.

Es más sencillo de lo que parece.

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